Buenos tratos en familia

La transformación social es uno de los principales retos, y objetivos, que deberá afrontar la recién y esperada Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia que , aunque en menor medida que en el pasado, aún hoy sigue siendo tolerada y justificada en muchos espacios donde se desarrollan y crecen niñas y niños. Uno de ellos es, sin duda, el hogar.

El enfoque de la ley tiene un claro propósito pedagógico y ofrece ayuda a las familias para poder ejercer la parentalidad positiva. Desde Mientras Creces queremos ahondar en el significado de este concepto y promover los buenos tratos en el hogar. Para ello, hablamos con Olga Barroso, psicóloga especializada en prevención de violencia de género, con una larga y comprometida trayectoria en atención a menores supervivientes de violencia machista. 

Reconocer las causas estructurales

Barroso, autora entre otras publicaciones de “ Vinculación y autonomía a través de los cuentos y libros” junto a Rafael Guerrero, establece una comparación para reflexionar sobre la existente permisibilidad de pegar a niños y niñas. Nos invita a imaginarnos que una amiga nos pegara una bofetada por llegar tarde al cine. «Sería inadmisible», expone. ¿Por qué se permite entonces pegarle a un niño o niña?

“A un niño la bofetada le dolerá igual que me duele a mí; no se sentirá respetado o querido igual que yo tampoco me sentiría respetada si mi amiga me pega y dudo de que eso sirva para aprender, para evitar que vuelva a llegar tarde si tengo algún problema”, argumenta Barroso para deslegitimar la violencia.

“Quizá antes se pensaba que en algunas cosas niños y niñas eran distintos a los adultos o que funcionaban de manera diferente. Pero evidentemente es un error”, reafirma.

Parentalidad positiva

La parentalidad positiva es, en palabras de Barroso, “todo un modelo de crianza que defiende llevar a cabo una educación libre de cualquier tipo de violencia, de castigo físico o emocional y que defiende que estos castigos físicos o psicológicos son totalmente dañinos para niños y para niñas, no consiguen nada y desde luego tienen consecuencias muy negativas”.

Cuenta la también terapeuta infantil que la calidez y sensibilidad tienen que ser constantes en el trato para atender sus necesidades, para darles afecto, para enseñarles qué hacen bien y qué mal al tiempo que intentamos que se sientan queridos, que son importantes y que se fomenta esa percepción que ellos mismos tienen de su capacidad y de sus potencialidades.

“Y todo esto dándoles mucha estructura a los niños, que nadie entienda que aquí todo vale y que no hay ningún tipo de directriz, no, no, no hay que darles estructura a los niños”, añade.

Herramientas para la parentalidad positiva

Una adecuada definición de la infancia y sus necesidades:  si como adultos queremos estar al lado de nuestros hijos e hijas para que crezcan de una manera sana y adecuada, es necesario entender que niños y niñas son personas en desarrollo, que sienten igual que nosotras y a quienes les duele como a cualquier persona que les hagan daño. “Se desarrollan a partir de las relacione que establecemos con ellas y con ellos”, reitera Barroso.

Sus necesidades antes que las normas: cubrir las necesidades de niños y de niñas está por encima de todo y no hay ninguna otra cuestión que rivalice con esto. “Claro, si queremos que obedezcan, evidentemente la violencia física puede ser útil de una manera rápida; si queremos que no me molesten, obviamente también… pero eso no puede ser la guía. La guía es que puedan desarrollarse sanamente, para lo cual también necesitan ser respetados y sentirse queridos”, aporta.

Promoción de los buenos tratos en familia

Lo que les decimos a nuestros hijos e hijas: Barroso opina que hay mensajes que tienen que quedar muy claros para niños y niñas. “Es necesario decirles explícitamente que pegar, grita, insultar es dañino y que no es admisible ni justificable y siempre va a estar mal”, afirma también la escritora de «Los pájaros arcoíris«, para quien es importante reiterar que “si una persona puede haber hecho algo mal hacia ti, es necesario que te protejas pero no es justificable emitir una violencia”.

Cómo tratamos a nuestras hijas e hijos: “van a aprender más con el trato que les damos que con lo que les estamos diciendo”, recuerda Barroso para incidir en la importancia de la coherencia.  “ Si yo chillo, yo insulto, yo chantajeo a mi hijo, a mi hija, aunque le diga que no se hace,  no va a poder asimilar bien ese mensaje”.

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